Organización Mundial de la Salud. (2025, 8 de octubre). Salud mental: fortaleciendo nuestra respuesta.: La salud mental es un estado de bienestar que permite afrontar el estrés, desarrollar el potencial personal, aprender, trabajar y contribuir a la comunidad. Es un derecho humano fundamental y se ve influida por factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales. Aunque muchas personas son resilientes, la exposición a circunstancias adversas aumenta el riesgo de padecer afecciones mentales. Estas incluyen trastornos y discapacidades psicosociales que, pese a poder tratarse de manera eficaz y asequible, enfrentan grandes limitaciones en los sistemas de salud y brechas terapéuticas a nivel mundial
¿Como se relaciona los trastornos mentales con la salud mental?
Organización de las Naciones Unidas. (s.f.). Salud mental y bienestar. Naciones Unidas: Los trastornos mentales son alteraciones en el pensamiento, las emociones o el comportamiento que afectan la vida diaria y surgen de factores biológicos, psicológicos y sociales. Entre ellos están la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar, el estrés postraumático, la esquizofrenia, los trastornos alimentarios y del neurodesarrollo. Se relacionan con la salud mental, entendida como el bienestar que permite afrontar el estrés y participar en la comunidad: cuando la salud mental se debilita, aumenta el riesgo de trastornos, y estos a su vez deterioran la salud mental.
Principales trastornos
- Depresión: tristeza persistente, falta de esperanza y pérdida de interés en actividades. Impacta trabajo, estudios y relaciones.
- Ansiedad: miedo y preocupación excesivos, con síntomas físicos (taquicardia, dificultad para respirar). Puede volverse crónica.
- Trastorno bipolar: alterna episodios depresivos con fases maníacas (euforia, irritabilidad, exceso de energía). Afecta la estabilidad y decisiones.
- Estrés postraumático (TEPT): aparece tras violencia, desastres o conflictos. Se manifiesta con flashbacks, pesadillas y sensación constante de amenaza.
- Esquizofrenia y psicosis: distorsión de la percepción y del pensamiento. Incluye alucinaciones, delirios y desorganización mental. Requiere apoyo médico y social continuo.
- Trastornos alimentarios: anorexia y bulimia, con alteraciones en la conducta alimentaria y percepción corporal. Riesgos graves para la salud física y mental.
- Trastornos del neurodesarrollo: como el TEA y el TDAH, afectan desde la infancia el aprendizaje, la comunicación y la interacción social.
Población vulnerable

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