jueves, 11 de diciembre de 2025

Bienestar Emocional

Según Fraternidad-Muprespa (s.f.): El bienestar emocional es un estado de ánimo caracterizado por sentirse bien, en armonía y tranquilidad, estando a gusto con uno mismo y con el entorno. Implica ser consciente de las propias capacidades para afrontar las tensiones normales de la vida de forma equilibrada. Una persona mentalmente sana no es aquella que no tiene problemas, sino la que logra mantener un equilibrio entre sus deseos y la realidad, sus proyectos y capacidades, sus necesidades y posibilidades, y sus relaciones con los demás. Este equilibrio está estrechamente vinculado a la autoestima, la confianza en uno mismo, la resiliencia y la capacidad para resolver problemas.


Bibliografia

Salud Mental

 Organización Mundial de la Salud. (2025, 8 de octubre). Salud mental: fortaleciendo nuestra respuesta.: La salud mental es un estado de bienestar que permite afrontar el estrés, desarrollar el potencial personal, aprender, trabajar y contribuir a la comunidad. Es un derecho humano fundamental y se ve influida por factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales. Aunque muchas personas son resilientes, la exposición a circunstancias adversas aumenta el riesgo de padecer afecciones mentales. Estas incluyen trastornos y discapacidades psicosociales que, pese a poder tratarse de manera eficaz y asequible, enfrentan grandes limitaciones en los sistemas de salud y brechas terapéuticas a nivel mundial



¿Como se relaciona los trastornos mentales con la salud mental?

Organización de las Naciones Unidas. (s.f.). Salud mental y bienestar. Naciones Unidas: Los trastornos mentales son alteraciones en el pensamiento, las emociones o el comportamiento que afectan la vida diaria y surgen de factores biológicos, psicológicos y sociales. Entre ellos están la depresión, la ansiedad, el trastorno bipolar, el estrés postraumático, la esquizofrenia, los trastornos alimentarios y del neurodesarrollo. Se relacionan con la salud mental, entendida como el bienestar que permite afrontar el estrés y participar en la comunidad: cuando la salud mental se debilita, aumenta el riesgo de trastornos, y estos a su vez deterioran la salud mental. 

Principales trastornos

  • Depresión: tristeza persistente, falta de esperanza y pérdida de interés en actividades. Impacta trabajo, estudios y relaciones.
  • Ansiedad: miedo y preocupación excesivos, con síntomas físicos (taquicardia, dificultad para respirar). Puede volverse crónica.
  • Trastorno bipolar: alterna episodios depresivos con fases maníacas (euforia, irritabilidad, exceso de energía). Afecta la estabilidad y decisiones.
  • Estrés postraumático (TEPT): aparece tras violencia, desastres o conflictos. Se manifiesta con flashbacks, pesadillas y sensación constante de amenaza.
  • Esquizofrenia y psicosis: distorsión de la percepción y del pensamiento. Incluye alucinaciones, delirios y desorganización mental. Requiere apoyo médico y social continuo.
  • Trastornos alimentarios: anorexia y bulimia, con alteraciones en la conducta alimentaria y percepción corporal. Riesgos graves para la salud física y mental.
  • Trastornos del neurodesarrollo: como el TEA y el TDAH, afectan desde la infancia el aprendizaje, la comunicación y la interacción social.

Población vulnerable

La infancia y la adolescencia son etapas críticas para la salud mental, pues en ellas se desarrollan habilidades cognitivas y socioemocionales que marcarán el bienestar futuro. Factores adversos como la pobreza, la violencia, el acoso escolar o enfermedades mentales de los padres aumentan la vulnerabilidad, mientras que entornos protectores fortalecen la resiliencia. A nivel mundial, cerca del 8% de los niños y el 15% de los adolescentes viven con un trastorno mental, siendo la depresión, la ansiedad y los trastornos del comportamiento los más frecuentes; además, el suicidio constituye la tercera causa de muerte entre jóvenes de 15 a 29 años. La exposición a múltiples riesgos, la presión social, los medios de comunicación y normas de género pueden intensificar los problemas de salud mental, mientras que un buen ambiente familiar y escolar actúa como factor protector. 

Video de referencia:

Consejos

 La OMS subraya que mantener rutinas saludables, limitar la exposición a noticias negativas y fomentar el contacto social son claves para preservar la salud mental. Es fundamental evitar el consumo de alcohol y drogas, controlar el tiempo frente a pantallas y usar las redes sociales para difundir mensajes positivos. Además, se recomienda ayudar a otros y evitar cualquier forma de discriminación. (Organización Mundial de la Salud, 2020).

  • Mantenerse informado: seguir fuentes oficiales y confiables (autoridades locales, OMS, medios nacionales).

  • Seguir una rutina: horarios regulares de sueño, higiene, alimentación y ejercicio; reservar tiempo para actividades placenteras.

  • Reducir la exposición a noticias: limitar la frecuencia de consumo de información para evitar ansiedad.

  • Mantener contacto social: usar teléfono o internet para comunicarse con familiares y amigos.

  • Evitar alcohol y drogas: no utilizarlos como estrategia frente al miedo o aislamiento; aumentan riesgos de salud.

  • Controlar el tiempo de pantalla: descansar periódicamente y equilibrar actividades digitales con otras sin dispositivos.

  • Usar redes sociales positivamente: difundir mensajes esperanzadores y corregir información errónea.

  • Ayudar a los demás: apoyar a la comunidad y expresar gratitud a profesionales sanitarios.

  • No discriminar: evitar estigmatizar a personas infectadas, profesionales de salud o grupos específicos.



Bibliografía